Julio 5, 2026 -14th Domingo del Tiempo Ordinario
Queiridos Hermanos y Hermanas,
En el Evangelio de este domingo, escuchamos a Jesús hacer una de las invitaciones más consoladoras que encontramos en el Evangelio: «Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo les daré descanso.» Estas palabras nos recuerdan que Dios no nos pide que carguemos solos con el peso de la vida. Cualesquiera que sean las cargas que llevemos —las preocupaciones por nuestras familias, los problemas de salud, las dificultades en el trabajo o las inquietudes por el futuro— Jesús nos invita a ponerlas en sus manos amorosas.
En un mundo que con frecuencia valora el poder, el éxito y la autosuficiencia, Cristo nos señala un camino diferente. Él se describe a sí mismo como «manso y humilde de corazón» y nos enseña que la verdadera grandeza no se encuentra en el dominio sobre los demás, sino en el amor, la humildad y el servicio. En la primera lectura, el Señor nos ofrece otra hermosa imagen de su cuidado: «Como una madre consuela a su hijo, así yo los consolaré a ustedes.» Cuando caminamos con Él, incluso las dificultades de la vida se vuelven más llevaderas, porque sabemos que no las enfrentamos solos.
Este fin de semana, nuestra nación también celebra el Día de la Independencia. Damos gracias a Dios por las muchas bendiciones de libertad que disfrutamos en este país y recordamos con gratitud a los hombres y mujeres que han sacrificado tanto para preservar esas libertades. Sin embargo, como cristianos, también reconocemos que nuestra mayor libertad no es solamente política, sino espiritual. Por medio de Cristo, hemos sido liberados de la esclavitud del pecado y llamados a vivir como hijos e hijas de Dios. La verdadera libertad se encuentra cuando elegimos el bien, amamos al prójimo y seguimos la voluntad de Dios.
Al reunirnos este domingo alrededor de la mesa del Señor, oremos por nuestra nación, para que continúe siendo una tierra de justicia, paz y respeto por la dignidad de toda persona humana. Que Dios bendiga a todos los que sirven a nuestro país, especialmente a los miembros de las Fuerzas Armadas, a los socorristas y a todos los que trabajan por el bien común. Y que cada uno de nosotros encuentre fuerzas renovadas en Cristo, cuyo yugo es suave y cuya carga es ligera.
Que Dios los bendiga a ustedes y a sus familias, y que continúe bendiciendo a nuestra nación con paz, sabiduría y esperanza. Feliz Dia de la Independencia!
¡Que Dios los bendiga siempre!
P. Stan














