1/24/2021

Queridas Hermanas y Hermanos,

   Esta semana celebramos la fiesta de NUESTRA SEñORA DE ALTAGRACIA – Nuestra Señora de Gracia Suprema con nuestra comunidad Dominicana. Es la imagen en la que la Madre junto con San Jose nos presenta a Jesus acostado en el pesebre. Literalmente nos lo da. La Santisima Virgen no recibió a Jesus para ella sino para toda la humanidad. Ahora la decisión es nuestra de responder.

Alrededor del año hemos colocado la imagen sobre los escalones de la entrada a la oficina de Educación Religiosa en el sotano de la iglesia. Podamos decir que seguimos viniendo a la Santisima Virgen para adorar a Cristo, para ser iluminado, bendecidos y salvados por el. La humanidad busca a Dios, porque busca las respuestas a todas las preguntas fundamentales sobre nuestra existencia, nuestro origen, nuestro destino. Esas preguntas nos ponen cara a cara con nuestros pensamientos mas profundos y el anhelo de plenitud, de realización, que se encuentran en lo mas profundo de nuestro corazón. Ese anhelo de conocer, amar y ser amado, el anhelo de pertenecer a esa plenitud, es anhelo de Dios.

   La Navidad es el comienzo de la respuesta a esas preguntas y anhelos. Es una experiencia de pertenencia a Dios, ya que percibimos que Cristo quiere pertenecernos a todos y a todos individualmente. Emmanuel – Dios con nosotros, Dios esta conmigo. El me pertenece a mi, yo le pertenezco. El pertenece a la tierra, nosotros pertenecemos al cielo.

   En el Evangelio de este Domingo hemos dicho – este es el tiempo de cumplimiento – la plenitud nos es dada en Cristo. Tomalo o te lo pierdes. Tomelo por lo que es y dejese transformar por el, o lo pierde y nunca experimentara la plenitud y el cumplimiento de esos anhelos. Sea tocado por Cristo, y nunca este solo, nunca sea el mismo, sea transformado, sea amado, sea realizado, sea feliz, sea salvo!!! El llamado a seguir de Cristo se vuelve mas personal y nos involucra mas completamente con nuestra vida para dedicarnos a el como nuestro objetivo principal, como lo fue para los Apostoles que dejaron las redes y a su padre y lo siguieron.

   ¿Cuánto me pide Cristo? ¿Cuánto tiempo. Cuanta vida, cuanta atención y dedicación ?? La respuesta solo la puede dar cada uno de nosotros personalmente. ¿Cuánto espacio le doy en mi corazón, en mi vida??? ¿Qué espero de EL y que es lo que El espera de mi?

   Jonas respondio con urgencia y también la gente de Ninive. San Pablo nos recuerda el paso de este mundo en la segunda lectura. La oportunidad de responder a Dios es única para cada uno de nosotros. Nadie puede hacerlo por mi excepto yo. Es mi respuesta a Cristo, a Dios en el llamado de Dios para salvarme.

Dios les bendiga a todos !!! Dios te ama !!!

P. Stan